Cada año, a medida que se acercan los últimos días de abril, el característico calor seco, junto con la atmósfera sofocante de Saigón, parece envolver poco a poco toda la ciudad. Desde primera hora de la mañana, los rayos de sol ya se cuelan por cada rincón de las calles, iluminándolo todo con intensidad. Entremezcladas con esos destellos de luz, las banderas rojas con estrellas amarillas ondean vivamente bajo el sol de la mañana.